Esa foto tan bonita que hiciste hace unos años en... ¿dónde era? Seguro que alguna vez has tenido esa duda.
Ahora es un problema muy fácil de solucionar, y aunque es algo poco conocido por la mayoría de usuarios, cada vez son más los que se suman a la geolocalización.

Todas las cámaras digitales, cuando hacen una foto, guardan datos, como el modelo de cámara o los ajustes que se usaron. Son los datos EXIF y, aunque en principio no son visibles, la mayoría de programas de retoque de imágenes los muestran si pedimos las propiedades o la información del archivo.

Coordenadas muy útiles

Si le dices a alguien 40.420400-3.706000, no tendrá ni idea del lugar del que le hablas. Podemos localizarlo con precisión en la casilla de búsqueda de Google Maps. Son las coordenadas de la sede de 20 Minutos en Madrid.

Sería un engorro consultar las coordenadas de cada foto, abrir el navegador, hacer la búsqueda... Gracias a la geolocalización y a Google Maps, las fotos pueden quedar automáticamente colocadas en el mapa, señalizadas y accesibles para que las vea cualquier persona.

Google Earth incluye en su última versión miles de fotos de usuarios de Panoramio. De este modo, no sólo veremos la foto de satélite del lugar, sino también una imagen, o varias, tomada a pie de calle.

Con la cámara y el GPS a cuestas

La forma más fácil de asignar coordenadas es llevar un GPS cuando hagamos fotos.

Si el reloj de la cámara está sincronizado con el GPS, bastará con ejecutar una aplicación en el ordenador (GPS-PhotoLink o RoboGEO, entre otras), para cruzar los datos de la ruta y la hora de las fotos, que quedarán grabados en todos los ficheros.

Muchas webs de alojamiento de fotos, como Flickr, Favshare o Panoramio, permiten colocar fotos en cualquier parte del mapa. Flickr tiene su propio sistema de mapas, aunque es algo menos avanzado que el de Google.

Vía/20 minutos